Chile enfrenta una crisis demográfica silenciosa que tiene implicancias directas en la práctica de nuestra especialidad. La tasa global de fecundidad (TGF) cayó a 0,97 hijos por mujer en 2025 —la más baja registrada en la historia del país— y las proyecciones del INE anticipan que hacia 2028 el número de defunciones superará al de nacimientos, iniciando un período de decrecimiento natural de la población. Esta realidad no es solo un dato macroeconómico: es el contexto en el que trabajamos a diario, y en el que la reproducción asistida pasa de ser una subespecialidad periférica a ocupar un lugar central en la agenda de salud pública.
Como Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, consideramos fundamental que las y los especialistas participen activamente con responsabilidad técnica, ética y social en el diseño de las políticas que Chile necesita. La reproducción asistida no debe entenderse solo como una respuesta a la baja natalidad, sino como parte de una política de salud reproductiva centrada en las personas, capaz de acompañar decisiones, respetar trayectorias de vida y ofrecer atención oportuna cuando existe un deseo reproductivo no logrado. Este artículo sintetiza el escenario epidemiológico, el estado regulatorio actual y los desafíos de acceso que el sistema enfrenta.
Una crisis demográfica con raíces reproductivas
La caída de la natalidad en Chile no responde a un solo factor. Es el resultado de una convergencia entre postergación voluntaria de la maternidad, condicionantes socioeconómicas estructurales y un aumento real de la prevalencia de infertilidad. Entender esta distinción es esencial para diseñar respuestas efectivas.
La postergación de la maternidad es quizás el factor más visible. La edad media al primer nacimiento supera hoy los 30 años, y se concentra crecientemente en el tramo de 30 a 34. Las causas son conocidas: precariedad laboral, insuficiente conciliación trabajo-familia, costos de vivienda y crianza, y el deseo legítimo de estabilidad económica previa. Esta postergación tiene consecuencias directas sobre la fertilidad, dado que la reserva ovárica declina de forma acelerada a partir de los 35 años, con un impacto clínicamente significativo en las tasas de éxito de los tratamientos de reproducción asistida (TRA).
La infertilidad como condición clínica afecta a una proporción no menor de la población. Se estima que cerca de 900.000 personas en Chile presentan algún grado de infertilidad, lo que equivale aproximadamente al 10-15% de las parejas en edad reproductiva, cifra consistente con los promedios globales. El perfil etiológico incluye factor tubario, endometriosis, factor masculino, anovulación y factor mixto o idiopático, con un peso creciente de la infertilidad relacionada con la edad —particularmente relevante dada la tendencia demográfica descrita.
Los factores modificables cobran cada vez más relevancia en la consulta reproductiva: obesidad, síndrome metabólico, tabaquismo, exposición a disruptores endocrinos y estrés crónico son condicionantes de la calidad gamética tanto en la mujer como en el hombre. La identificación y manejo de estos factores debe integrarse activamente al abordaje clínico de la pareja infértil.
El marco regulatorio: avances reales, brechas persistentes
Chile carece aún de una ley integral de reproducción humana asistida. Existen iniciativas parlamentarias con décadas de tramitación, pero ninguna ha llegado a promulgarse. Esta ausencia genera un vacío normativo que afecta tanto el acceso de los pacientes como las condiciones en que los profesionales ejercemos esta práctica.
En el plano de la cobertura, el panorama es el siguiente:
Sistema público (FONASA): El programa de fertilización asistida de baja y alta complejidad del FONASA contempla cobertura con copago cero en la red institucional, lo que incluye procedimientos de fecundación in vitro convencional. Sin embargo, la capacidad instalada en el sistema público es marcadamente insuficiente frente a la demanda real. El número de ciclos disponibles por año en la red pública es considerablemente menor al que requeriría una cobertura poblacional efectiva, resultando en listas de espera extensas y en la exclusión práctica de gran parte de la población beneficiaria.
Sistema privado (ISAPRE): En marzo de 2024, la Superintendencia de Salud emitió la Circular IF/N°331, instruyendo a las isapres sobre el alcance mínimo de cobertura para tratamientos de reproducción asistida de alta complejidad. Este es un avance regulatorio relevante, aunque su implementación práctica es aún heterogénea entre aseguradoras, y la cobertura de preservación de fertilidad —vitrificación de óvulos— continúa siendo de acceso sumamente limitado o directamente excluida.
Sector sin cobertura: Una fracción significativa de la población no accede ni al sistema público ni a seguros privados que cubran TRA. Para este grupo, el gasto de bolsillo es prohibitivo: un ciclo de vitrificación de óvulos oscila entre $2,45 millones (procedimiento) y $7 millones cuando se incluyen medicamentos y almacenamiento. La inequidad de acceso a la reproducción asistida reproduce y amplifica las desigualdades socioeconómicas existentes.
El proyecto de ley: una ventana política que no podemos desaprovechar
En la Cuenta Pública de mayo de 2025, el Presidente Gabriel Boric instruyó a la Ministra de Salud la elaboración de un proyecto de ley que facilite la fertilización asistida como asunto de salud pública, tomando como base las mociones parlamentarias en trámite. Esta señal política es la más relevante que el Ejecutivo ha enviado en esta materia en años, y abre una ventana de oportunidad que la comunidad especializada debe aprovechar.
Las propuestas en discusión incluyen:
- Ampliación de los ciclos de TRA cubiertos en el sistema público
- Incorporación de la criopreservación de gametos (vitrificación de óvulos y espermatozoides) como prestación con financiamiento estatal, bajo modalidad de Pago Asociado a Diagnóstico (PAD)
- Extensión de cobertura a contextos de preservación de fertilidad por indicación médica (oncológica, principalmente) y, en debate, por indicación no médica o social
- Regulación de aspectos bioéticos pendientes: manejo de embriones supernumerarios, ovodonación, gestación subrogada
La ausencia de un marco legal completo no solo afecta el acceso: también expone a los profesionales a incertidumbre jurídica en decisiones clínicas cotidianas. Una ley que establezca estándares claros es tan necesaria para las personas, parejas y familias como para quienes las atendemos.
Modelos comparados: qué puede aprender Chile
Varios países de la región y del mundo han avanzado en la incorporación de TRA al sistema de salud con resultados positivos. Uruguay cuenta con una ley de reproducción asistida desde 2013 que garantiza tres ciclos de FIV gratuitos para parejas con indicación médica, independientemente de la orientación sexual o estado civil. España ofrece TRA en la sanidad pública con criterios clínicos definidos y listas de espera reguladas. Australia incorpora subsidios directos para TRA a través de su sistema Medicare, con seguimiento de resultados a nivel nacional.
En todos estos casos, la participación activa de las sociedades científicas en el diseño de los protocolos, criterios de acceso y estándares de calidad ha sido determinante para el éxito de la implementación. Chile tiene la oportunidad —y la obligación— de tomar ese camino.
Desafíos clínicos de la próxima década
Más allá del acceso, los especialistas debemos prepararnos para los desafíos técnicos y éticos que se vienen:
Envejecimiento de la demanda reproductiva. El aumento de la edad materna al consultar implica mayor prevalencia de baja reserva ovárica, mayor necesidad de ovodonación y mayor complejidad clínica en general. La formación continua en manejo de la paciente de edad materna avanzada es una necesidad real.
Preservación de fertilidad en oncología. Con el aumento de sobrevida en cáncer en mujeres jóvenes, la derivación oportuna a unidades de preservación de fertilidad antes del inicio de tratamientos gonadotóxicos es una indicación que aún no está sistematizada en la mayoría de los centros chilenos. SOCHOG tiene un rol clave en establecer protocolos de derivación y coordinación con oncología.
Autotoma y diagnóstico reproductivo. El avance en técnicas de autotoma y plataformas de diagnóstico a distancia abre posibilidades para la evaluación inicial de parejas en zonas sin acceso a especialistas, siempre que se integren a flujos clínicos bien definidos.
Regulación de la IA en medicina reproductiva. La inteligencia artificial está comenzando a aplicarse en la selección de embriones, análisis seminal automatizado y predicción de respuesta ovárica. La comunidad especializada debe liderar la definición de estándares de validación clínica antes de que estas tecnologías se instalen en la práctica sin evidencia suficiente.
El llamado de SOCHOG: especialistas como agentes de política pública
La crisis de natalidad en Chile no se resolverá solo con incentivos económicos ni con campañas de comunicación. Requiere que el sistema de salud sea capaz de responder cuando las personas quieren tener hijos y no pueden. Y esa respuesta pasa por nosotros.
SOCHOG convoca a sus socios y especialistas a:
- Participar en la discusión legislativa. El proyecto de ley de fertilización asistida necesita la voz técnica de quienes conocen la realidad clínica. Involucrarse en las instancias de consulta, aportar evidencia y proponer estándares es parte de nuestro rol como sociedad científica.
- Estandarizar la derivación oportuna. Establecer criterios claros de derivación desde APS y medicina general a especialistas en reproducción asistida, reduciendo el tiempo de diagnóstico en parejas con infertilidad.
- Fortalecer la preservación de fertilidad en oncología. Impulsar protocolos de coordinación interservicio para que ninguna paciente que inicia quimioterapia o radioterapia pierda la oportunidad de preservar su fertilidad por falta de información o derivación tardía.
- Promover la educación reproductiva. Informar activamente a las personas desde etapas tempranas sobre el impacto de la edad en la fertilidad, sin alarmismo pero con claridad, para que puedan tomar decisiones informadas y oportunas de acuerdo con su proyecto de vida.
- Exigir datos y registro nacional. Chile carece de un registro nacional de TRA que permita evaluar tasas de éxito, seguridad y acceso por sistema de salud. Sin datos, no hay política pública posible. SOCHOG debe liderar la iniciativa de creación de este registro.
- Posicionarse ante la inequidad. El acceso a la reproducción asistida no puede seguir siendo un privilegio de quienes pueden pagarlo. Nuestra sociedad debe alzar la voz con claridad sobre este punto en los espacios de discusión pública.
Chile tiene la oportunidad histórica de construir un sistema de salud reproductiva más equitativo, científicamente sólido y centrado en las personas. Las decisiones reproductivas tienen tiempos biológicos, pero también contextos sociales, emocionales y económicos que el sistema de salud debe comprender y acompañar. Como sociedad científica, nuestra responsabilidad es contribuir a que esta oportunidad se transforme en una política pública real, justa y sostenible.
Artículo elaborado por la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG). Las posiciones expresadas reflejan el consenso de la Sociedad y están basadas en la evidencia científica y el análisis regulatorio disponible a la fecha de publicación.
Referencias clave:
- INE. Estadísticas Vitales: cifras provisionales 2024. Mayo 2025.
- INE. Tasa Global de Fecundidad en Chile: proyecciones 2024-2028. Marzo 2025.
- El Mostrador. Anuncian proyecto de ley para facilitar la fertilización asistida como asunto de salud pública. Junio 2025.
- The Clinic. Ley de Fertilidad Asistida en Chile: las historias de quienes quieren ser padres en un país con natalidad a la baja. Junio 2025.
- Superintendencia de Salud. Circular IF/N°331: cobertura de reproducción asistida de alta complejidad en ISAPRE. Marzo 2024.
- ChileAtiende. Programa de Fertilización Asistida de Baja y Alta Complejidad FONASA.
- Revista Médica Clínica Las Condes. Reproducción asistida en Chile: una mirada global para el desafío de ofrecer un acceso oportuno. 2021.
- El Desconcierto. Crisis de la fecundidad: el papel de la reproducción asistida en tiempos de transformación social. Abril 2025.
- Senado de Chile. Salud reproductiva y acceso a procedimientos de fertilidad: Senado insta al desarrollo de estrategias.