En Chile, cada vez nacen menos niños. Y no es porque la gente no quiera tener hijos: es porque muchas personas encuentran obstáculos reales para lograrlo, ya sea por el momento de vida en que se encuentran, por razones médicas o simplemente porque los tratamientos disponibles son demasiado costosos.
Pero algo está cambiando. El país está comenzando a tomarse en serio este tema, y hay novedades legislativas y de acceso que es importante que conozcas.
Primero, el panorama: ¿por qué hay cada vez menos nacimientos en Chile?
Chile tiene hoy una de las tasas de natalidad más bajas de su historia. En promedio, las mujeres chilenas tienen menos de 1 hijo, cuando para que una población se mantenga estable se necesitan al menos 2. Esto no es solo un dato frío: tiene consecuencias para el futuro del país y para las familias que quieren crecer pero no pueden.
¿Por qué está pasando esto? Hay varias razones que se mezclan:
Las mujeres en Chile postergan cada vez más la maternidad. La edad promedio para tener el primer hijo ya supera los 30 años. Esto no es un capricho: es el resultado de condiciones laborales exigentes, falta de conciliación entre trabajo y familia, dificultades económicas y el deseo legítimo de tener estabilidad antes de dar ese paso.
Al mismo tiempo, es importante contar con información clara: la fertilidad cambia con la edad, especialmente después de los 35 años. Saberlo no busca presionar ni generar culpa, sino ayudar a que cada persona pueda tomar decisiones informadas, de acuerdo con su proyecto de vida, su salud y sus posibilidades reales.
A eso se suma que cerca de 900.000 personas en Chile viven con algún tipo de infertilidad, aunque muchas no lo saben o no buscan ayuda. Factores como el estrés, la alimentación, el sedentarismo y ciertas enfermedades también influyen, tanto en mujeres como en hombres.
¿Qué es la fertilización asistida y quién puede acceder a ella hoy?
La fertilización o reproducción asistida es un conjunto de tratamientos médicos que ayudan a las personas a lograr un embarazo cuando no lo han podido conseguir de forma natural. Van desde tratamientos sencillos, como la inducción de ovulación o la inseminación intrauterina, hasta tratamientos más complejos, como la fecundación in vitro (FIV) o la ICSI.
También existe la vitrificación de óvulos, un procedimiento que permite conservar óvulos para intentar usarlos en el futuro. Puede ser una alternativa para mujeres que desean postergar la maternidad o para quienes enfrentarán tratamientos médicos, como algunos tratamientos oncológicos, que podrían afectar su fertilidad. Es importante saber que esta técnica puede ampliar opciones reproductivas, pero no garantiza un embarazo futuro.
¿Quién puede acceder hoy?
- Las personas con FONASA pueden acceder a tratamientos de baja y alta complejidad a través de la red pública de salud, con copago cero. Esto incluye la fecundación in vitro. Sin embargo, la demanda supera con creces la oferta disponible, por lo que las listas de espera pueden ser largas.
- Las personas con isapre: desde 2024, la Superintendencia de Salud instruyó a las isapres a cubrir tratamientos de reproducción asistida de alta complejidad, lo que abrió el acceso para más personas en el sistema privado.
- Quienes no tienen cobertura pública ni privada deben costear los tratamientos de forma particular. Un ciclo de vitrificación de óvulos puede costar entre 4 y 7 millones de pesos, lo que lo hace inalcanzable para la mayoría.
La gran noticia: Chile está avanzando hacia una ley de fertilidad
En mayo de 2025, el Presidente Gabriel Boric anunció en su Cuenta Pública que impulsará un proyecto de ley para facilitar la fertilización asistida como asunto de salud pública. Esto es un paso enorme, porque significaría que el Estado reconoce la infertilidad como un problema de salud que merece atención y financiamiento, no como un lujo.
¿Qué podría significar esto en la práctica?
- Mayor financiamiento público para tratamientos de reproducción asistida
- Cobertura para la criopreservación (congelación) de óvulos dentro del sistema público
- Más ciclos de FIV disponibles en la red FONASA
- Ampliar el acceso a personas que hoy quedan fuera por razones económicas
Este proyecto aún está en desarrollo y debe pasar por el Congreso, pero su sola existencia es una señal importante: la fertilidad de las personas importa como política de salud.
¿Qué puedes hacer tú hoy?
Si estás pensando en tener hijos o formar una familia en el futuro, o si llevas tiempo intentándolo sin resultado, hay pasos concretos que puedes dar ahora:
Si quieres postergar la maternidad: habla con tu ginecóloga sobre la vitrificación de óvulos. El mejor momento para hacerlo es antes de los 35 años. Pregunta si en tu servicio de salud o isapre hay cobertura disponible.
Si llevas más de 12 meses intentando embarazarte sin éxito (o más de 6 meses si tienes más de 35 años): no esperes más. Consulta con un especialista en medicina reproductiva. Cuanto antes se evalúe la situación, más opciones hay.
Si eres usuaria de FONASA: pregunta en tu consultorio o centro de salud sobre el Programa de Fertilización Asistida de FONASA. Es gratuito y cubre tanto tratamientos de baja como de alta complejidad.
Mantente informada: la ley de fertilidad asistida que se está discutiendo en Chile podría ampliar tus opciones muy pronto. Seguir el avance de este proyecto puede marcar una diferencia para tu decisión.
No estás sola en esto
La infertilidad y la dificultad para concebir son experiencias que viven miles de familias en Chile, y con frecuencia en silencio. Es un camino que puede ser emocionalmente muy exigente, y es importante saber que hay apoyo disponible: médico, psicológico y también desde la comunidad.
Desde SOCHOG, creemos que todas las personas que desean formar una familia merecen tener acceso a información clara, atención oportuna y tratamientos que hoy la ciencia hace posibles. Porque tener acceso a la fertilidad no debería depender del bolsillo.
Este artículo fue elaborado por la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG) con fines informativos y educativos. No reemplaza la consulta médica profesional. Si tienes dudas sobre tu fertilidad, consulta con tu ginecóloga o matrona.